La rehabilitación objeto del encargo se sitúa en un edificio emblemático de la Vía Augusta de Barcelona. El edificio de viviendas *CYT, proyectado por el arquitecto Mitjans Miró y construido entre los años 1959 y 1960. Esta obra es un ejemplo de vivienda colectiva burguesa de grandes dimensiones.
Este bloque en esquina está formado por tres edificios entre medianeras y tiene un porche comercial en planta baja que refuerza la imagen unitaria y compacta de un edificio separado del suelo intermediando pilotes. En el volumen superior destacan la composición horizontal de las barandillas, los cantos de los forjados y el marco rectangular que encuadra el edificio y asume la profundidad del porche. El material dominante de la fachada es el vidrio, que se suele asociar con edificios de oficinas pero que en este caso introduce un componente tecnológico, vinculado a la idea de la máquina de habitar. El autor resuelve la ventilación mediante ventanas practicables, alternadas con vidrios fijos y coloca una serie de galerías al tresbolillo, que se usan como terrazas y que generan un dinamismo en la composición de la fachada. La protección solar de estos vacíos se resuelve mediante toldos basculantes.
Mitjans entendía que la experiencia de la vivienda, que era la del piso típico del Ensanche, estaba prácticamente agotada. Pero era el modelo en el que había sido educado, en el que vivía, y que pondría en cuestión. Mitjans califica a este proyecto como un “proyecto despreocupado”
Su propuesta no consistió en un cambio radical del paradigma sino plantear su evolución manteniendo aquellas cuestiones que consideraba positivas, “agradables” según su léxico, y corrigiendo los aspectos obsoletos que se venían arrastrando de la ciudad antigua.
Cuando Mitjans explicaba sus proyectos y se refería a sus propuestas de vivienda siempre recurría a la palabra casa y nunca utilizaba ni “planta” ni “vivienda” ni “piso”. Este significativo detalle bien pudiera pasar desapercibido, pero refleja un concepto de habitar como una vivencia personal único.
El espesor de la fachada ha sido un tema recurrente en la arquitectura de todos los tiempos y en muchas arquitecturas de maestros, entre ellos Mitjans, se convierten en temas específicos de reflexión: “¡Las ventanas no son un hueco en la pared!”
Mitjans trabaja la pared profunda o el espacio intermedio de las fachadas, en varias escalas: en la gran escala del edificio en su conjunto, en la escala pequeña, y en el detalle cercano de cada módulo. Las propuestas proyectuales respecto al espesor de la fachada planteadas por Mitjans, hacen parte de un continuo y nutrido estudio sobre como desarrollar una densificación ordenada y cualitativamente habitable de la arquitectura y la mitigación de su impacto e integración sobre la ciudad y el territorio.
La incorporación del vacío como espacio estructurante del edificio -y no como hueco- y la verificación de la fachada a través de la sección para valorar su espacialidad, conforman toda una serie de indagaciones a problemas planteados por los maestros de la modernidad arquitectónica y que siguen todavía vigentes.
Es en este contexto arquitectónico que se encuentra la casa objeto del proyecto. La distribución interna, todos los acabados, las instalaciones eran de origen, respondiendo a la tipología de vivienda colectiva burguesa de grandes dimensiones.
El programa establecido para los clientes, completamente antagónico al tipo de distribución que presentaba la casa, sumado al estado latescente de todos los elementos internos, debido a una perpetuada falta de mantenimiento en el transcurso de los años, no nos dejaron otra opción que derribar todos los interiores de la casa.
Arrancamos el proyecto diseñando el espacio vacío generado entre los distintos planos (las fachadas verticales, el suelo y techo horizontales), los pilares estructurales y los pasos de instalaciones, y pudiendo salvar solo algún precioso detalle del Maestro Mitjans; una especie de tabula rasa que nos ha hecho entender todavía más profundamente sus teorías.
El proyecto se ha basado en llevar lo máximo de luz natural posible al interior de la casa, generando un espacio fluido y continuo en sus zonas públicas (cocina, comedor, salón conversación, despacho, salón televisión, sala de juego, cuarto de aguas), tabicando solo los espacios privados (cuarto de instalaciones, lavabo cortesía, tres habitaciones tipo suite). La estrategia compositiva adoptada ha sido resolver la planta con tres líneas curvas de igual diámetro que nos permitieran equilibrar a nivel funcional y dimensional las distintas estancias objetos del nuevo programa funcional.
En el suelo se han utilizado piezas de cerámica de gran formato, las paredes se han tratado todas con pintura plástica interior, cero emisiones, acabado mate, acrílico mono componente, transpirable. Los falsos techos presentan unos foseados (canto redondo en zona publica, canto a escuadra recta en los espacios privados) que quieren apoyar la sensación de amplitud que ya pertenece al espacio de la casa.
Se ha desarrollado un sistema de climatización mezclando un sistema Aero térmico (suelo radiante caliente y refrescante y ACS) con un sistema entalpico de última generación que nos permite deshumidificar el aire interno, ventilar continuadamente la casa y apoyar el clima (sea en frio que en calor) durante todo el año. Por voluntad de los clientes, se ha renunciado al confort térmico de una climatización por conductos o por splits (aire acondicionado) ya que en verano la temperatura interna de la casa estará entre 3 y 4 grados inferior a la temperatura externa (mientras con un aire acondicionado se estaría entre 9 y 10 grados de salto térmico entre interior y exterior). Pero la gran ventaja de este sistema consiste en que toda la humedad interna será expulsa al exterior. Este hecho genera una sensación de frescura al interior de la casa, símil a la de una cueva, que hace este sistema muy saludable para las personas y muy eficiente y sostenible para el medio ambiente.
Arquitectura
2021
Vía Augusta, Barcelona